meses del asesinato del joven antifascista Carlos Palomino a manos de un ultra en la madrileña estación de metro de Legazpi. En la salida de la estación donde cada día 11 aparecen flores y velas en su recuerdo, la placa de homenaje a Carlos colocada al término de una manifestación antifascista amaneció destrozada. Pese al intento por borrar su memoria, la familia de Carlos prosigue su lucha judicial : el 14 de abril, su madre, Mariví Muñoz, y el abogado de la familia, Erlantz Ibarrondo, hicieron un ofrecimiento de acciones ante el juzgado 47 de instrucción de Madrid por la querella por injurias, calumnias y delitos contra la intimidad y la imagen contra las personas que vertieron comentarios ofensivos y difamatorios contra Palomino en varios foros de internet. El juez dio oficio a la policía para identificar a sus autores. Por otro lado el proceso judicial por el asesinato de Carlos avanza : el 9 de abril el juzgado 50 de instrucción dictó auto de apertura del sumario. Sin embargo, calificó como lesiones la agresión a Alejandro M.N., el acompañante de Carlos que resultó también gravemente apuñalado. Contra esta decisión, Ibarrondo presentó dos recursos : uno alega que la agresión se puede considerar intento de homicidio y el otro añade que los hechos pueden constituir un delito de tenencia ilícita de armas y amenazas.
Si el juez los desestima, la acusación particular piensa recurrir ante la Audiencia Provincial. Está previsto que en el juicio declaren 12 personas, entre testigos y personal de seguridad. Todos se han acogido a la Ley de Protección de Testigos.